Renovación de praderas

Praderas a principios del otoño, tras un verano con temperaturas extremas y muy seco.

La sequía extrema es uno de los factores determinantes que puede condicionar las praderas, por lo que es preciso seguir la evolución que experimentan los prados con las primeras lluvias del otoño para decidir si es preciso sembrar de nuevo y hacer una renovación de las praderas.

Los prados de corta duración (los italianos) suelen renovarse en el 2º o 3º año. Mientras, en los de larga duración (ingleses) esta renovación se hace habitualmente en el 4º y 5º año. Si con las lluvias de otoño la cantidad de hierba de raigrás es poca se recomienda renovarlo y sembrarla de nuevo.

Recomendaciones para la siembra del otoño

En términos generales, para prados de corta duración se recomienda emplear la mezcla F-2 para la siembra. Sin embargo, para las praderas de larga duración está indicada la mezcla F-4.

Para lograr buenas producciones, se recomienda preparar la tierra lo mejor posible y utilizar maquinaria de precisión y una dosis de siembra de 35-40 kilos por hectárea.

Un buen abonado también será determinante para la cosecha de hierba. Así, es recomendable aplicar purín para el abonado de la tierra o entre 300 o 400 kilos de una fórmula de invierno de fertilización.

Al margen de estas recomendaciones generales para la renovación de praderas, la Cooperativa cuenta con técnicos especializados que pueden ofrecer las indicaciones agronómicas necesarias para lograr buenas producciones de hierba en las praderas.

Claves para mejorar el ensilado de hierba

Trabajos de ensilado de la cooperativa AIRA.

Los conservantes y el tipo de plástico empleado pueden marcar la diferencia para lograr ensilados de gran calidad. Aportamos algunas recomendaciones para mejorar el ensilado de hierba

Aportamos algunas recomendaciones para mejorar la calidad de los silos. “El silo de hierba sigue siendo el grano olvidado en la producción de forraje. El conservante y el plástico que empleemos puede marcar la diferencia para lograr un muy buen silo, lo que no solo repercute en la producción sino en el bienestar del ganado”, explica José Manuel Rodríguez Medeiros, responsable de Ventas y Marketing en AIRA.

Los conservantes

En el empleo de conservantes podemos encontrar dos tipos en base a su función en el silo. Por una parte, se encuentran los conservantes que tienen como objetivo bajar el PH del silo mediante el añadido de sales de ácidos orgánicos (fórmico, propiónico, láctico etc.). En este grupo se encuentran soluciones como las propuestas por Delagro, entre ellos Raysile.

Por otra parte, los conservantes también pueden ayudar a mejorar la calidad del silo, para lo cual se echa mano de preparados que incorporan bacterias lácticas que contribuyen a que el proceso de fermentación de la hierba sea más controlado, rápido y homogéneo. “Con estos conservantes lo que se procura es que la fermentación comience antes y de una manera controlada, por lo que se consiguen silos de mayor calidad y reducir las pérdidas”, detalla Medeiros. Para lograr este objetivo, en AIRA se está optando por productos como Josilac y Delasil. Se recomienda este tipo de productos de manera general para todo tipo de silos y condición de la hierba.

Es preciso cuidar todo el proceso de ensilado para garantizar óptimos resultados

“El uso de conservantes no va a suplir las malas prácticas en el ensilado, sino que los conservantes están pensados para paliar ciertas adversidades meteorológicas que se puedan producir durante el ensilado”, concreta Rodríguez Medeiros. Es preciso cuidar todo el proceso de ensilado para garantizar óptimos resultados.

Tapar bien el silo

El plástico que se emplea para tapar el silo de hierba también puede marcar la diferencia para lograr ensilados de gran calidad. Desde el departamento de Marketing de AIRA apuntan a que soluciones como la Lámina de Delagro, puede ser fundamental para evitar las pérdidas en el silo. Se trata de una solución 3 en 1, ya que combina tres tipos de plásticos con los que garantizar una óptima conservación y protección del silo: Oxiprotec, Triotech y Silonet.

Tapado del silo. // Fuente: Delagro.

El plástico central es la lámina bicolor Oxiprotec que evita la entrada de oxígeno al forraje, para garantizar una buena fermentación anaeróbica. Además, actúa como una barrera antiluz y anticalor. De este modo se consigue un buen aislamiento entre la masa de forraje y el exterior para lograr un ambiente anaeróbico que permite la correcta conservación.

Este plástico se combina con la tecnología Triotech, un plástico transparente impermeable que se adhiere a la superficie del forraje para garantizar la ausencia de oxígeno, principal enemigo en la conservación del ensilado. “Colocar esta lámina entre el forraje y el plástico exterior permite reducir las pérdidas, el riesgo de contaminación por toxinas y se incrementa la calidad del silo”, indica Rodríguez Medeiros. Además, al estar adherido este plástico al forraje, ayuda a una mejor conservación de la misma una vez abierto el silo, al evitar que entre oxígeno por la capa superior hacia el interior del silo.

Los conservantes y el tipo de plástico pueden marcar la diferencia para lograr ensilados de gran calidad

Por último, en el silo se coloca el Silonet, la cobertura más externa del ensilado, una malla de rafia que asegura la protección del plástico para preservar el silo, evitando roturas y contaminaciones.

“Optar por esta triple combinación a la hora de cubrir el silo permite reducir los riesgos y mejorar la calidad del ensilado, con todo hace falta cuidar al máximo todo el proceso de ensilado, para lograr los mejores resultados”, concluye Medeiros.