Desde Chantada, Casa Xan

Casa Xan es una de las ganaderías que forma parte de la delegación de Chantada de AIRA. Esta granja familiar la conforman José Luis Rodríguez, su mujer María Dolores Tumbeiro y su hijo Juan Rodríguez, que será el encargado de recoger el relevo generacional.

La ganadería, localizada en Vilar (Adá, Chantada), cuenta con unos 140 animales en total, de los cuales 65 están en ordeño; el resto son vacas secas y recría. Su producción media se encuentra en los 40 litros por vaca y día, con unas calidades medias de 3,25 % de proteína y 3,90 % de grasa. En cuanto al recuento celular se encuentra, por lo general, por debajo de las 130.000 células somáticas. En el pasado año, entregaron a la cooperativa un total de 807.322 litros.

En cuanto a la base territorial, disponen de unas 32 hectáreas en las que siembran maíz y hierba. En concreto, siembran 13 hectáreas de maíz que rotan cada dos años. En estas labores, cuentan con el servicio de AIRA para la recogida del maíz.

La granja lleva toda la vida en funcionamiento, como afirma José Luis «yo no necesité ningún curso, ya que nací aquí y me formé desde bien pequeño». Cuando empezó, el número de animales era mucho menor «y poco a poco, fuimos creciendo, comprando más terrenos y también más animales hasta llegar a como estamos hoy».

Desde hace seis años, su profesionalización y mejora en la calidad del trabajo los llevó a incorporar el robot: «Fue lo mejor que pudimos hacer, es una gran inversión, pero merece la pena por la calidad de vida nuestra y también por los animales». Con la finalidad de potenciar el bienestar animal también incorporaron los collares para la detección de celos, «que son muy recomendables» por la información que les ofrece. Asimismo, cuentan con el arrimador de comida y unas instalaciones muy ventiladas, con cortinas que suben y bajan según la temperatura para «ofrecerle a los animales el mejor bienestar».

La producción media se encuentra en los 40 litros por vaca y día, con unas calidades medias de 3,25 % de proteína y 3,90 % de grasa

Su objetivo es «mantenernos como estamos», siempre cuidando la genética «porque es muy importante cuando dispones de un robot», indica el ganadero y añade que «si tienes animales que no son funcionales, no le sacas el rendimiento al robot». En cuanto a producción considera que no necesitan aumentar más.  Juan resalta que si hubiesen querido ampliar serían necesarias más instalaciones y «ahora mismo no tenemos espacio para hacer las ampliaciones». Ambos coinciden en que así «estamos muy bien».

Desde Castroverde, SAT Casa Román

SAT Casa Román es una de las ganaderías de vacuno de leche socias de AIRA en Castroverde (Lugo). Esta granja familiar está integrada por Daniel Torres, su mujer Erundina Labrada y su hijo, Román. Además, cuentan con 3 trabajadores, el último de ellos se incorporó este mismo año.

La ganadería tiene unas 310 cabezas de ganado de raza Holstein de las que 150 vacas están en ordeño, unas 16  vacas secas y el resto son animales de recría. Su producción media se encuentra en los 38 litros por animal con unas calidades medias de 3,8 % de grasa y 3,3% de proteína y con un recuento de células por debajo de las 150.000 y la bacteriología también por debajo de 10. El año pasado vendieron a la Cooperativa unos 2.100.000 litros de leche. Es una de las ganaderías que están certificadas.

Tienen unas 150 vacas frisonas en ordeño con una producción media de 38 litros por vaca y día. El año pasado vendieron a la Cooperativa más de 2 millones de litros de leche

En el día a día de la granja, Román se encarga sobre todo de la reproducción y tratamiento de los animales, así como del mantenimiento de la cama del ganado. Encaman cada 6 días y emplean una mezcla de serrín de madera y carbonato cálcico a partes iguales, mientras que las limpian dos veces al día. De la alimentación del ganado, con el preparado de la ración con el carro mezclador, se encarga Daniel, así como del manejo de los cultivos.

El cuidado de la recría es responsabilidad de Erundina. El ordeño de las vacas es una tarea del personal contratado. Realizan dos ordeños al día y disponen de una sala informatizada que les proporciona un importante volumen de datos de cada animal. “Tratamos de respetar siempre las rutinas y esta división del trabajo para ser más eficientes”, explica Román.

La ganadería dispone de 83 hectáreas que trabajan con distintos cultivos sin dejar ningún terreno sin trabajar. Acostumbran a cultivar unas 35 hectáreas de maíz, que tienen en rotación con hierba. “Hay unas 30 hectáreas que siempre llevan maíz, porque son las mejores tierras, y luego las 5 restantes vamos rotando, aprovechando para renovarlas”, detalla Román.

Con la Cooperativa hacen los trabajos de la campaña, como buena parte de la siega y el abonado, así como la cosecha del silo tanto de hierba como de maíz. “En las primeras cortas del silo de hierba empleo la cosechadora y picador al mismo tiempo para meter las fincas pequeñas con el picador, lo que supone un ahorro importante”, detalla el ganadero.

Apuesta por la comodidad

SAT Casa Román cuenta con una nave ventilada y en la que hicieron una importante apuesta por el confort y bienestar de los animales. Todos los años acometen alguna mejora en las instalaciones para facilitar también el manejo y el trabajo diario en la granja, como han sido los nuevos silos o fosas para el purín, mejoras en la nave de recría… “Intentamos que el animal esté siempre lo mejor posible”, apunta Román.

Desde As Nogais, Ganadería Moeda Estacas

Eladio e Jennifer con algúns dos animais da súa gandería.

Moeda Estacas es una de las ganaderías de vacuno de carne socias de AIRA, asentada en el ayuntamiento lugués de As Nogais. Al frente de esta granja en semiextensivo se encuentran Eladio Sánchez, que comenzó con la ganadería hace más de 20 años. Desde hace 10 años también se sumó a la actividad, como cotitular, su mujer Jennifer Busto. En el 2019 constituyeron Moeda Estacas SC y en los últimos años también afrontaron la construcción de nuevas instalaciones para su ganado.

Eladio comenzó con vacas del país, pero hoy en su rebaño hay también otras razas que fueron ganando espacio. «Si por mí fuera tendría sólo Rubia Galega, son unos animales que me gustan mucho, pero los problemas de consanguinidade que está teniendo la raza hicieron que fuera teniendo que meter otras. Nosotros buscamos animales que sean productivos en la ganadería», reconoce el ganadero. Hoy tienen 55 vacas, de las que 20 son de Rubia Galega y tienen además cruces con Limousin, así como ejemplares de Asturiana. Además tienen un buey de raza Limousin, dada la facilidad de parto que ofrece esta raza, aunque hasta hace poco contaban también con otro de Rubia Galega. Después de afrontar la construcción de nuevas instalaciones, la intención es seguir incrementando el número de animales e incluso llegar a duplicarlo.

La ganadería Moeda Estacas está en semiextensivo, de modo que tienen un rebaño que permanece fuera buena parte del año y otro lote en el que las vacas salen al pasto a media mañana y vuelven a la granja a la noche para que los novillos mamen. El hecho de que la ganadería se sitúe en la montaña lucencese, a casi 900 metros de altitud, condiciona también el manejo del ganado. «Desde abril y hasta finales de noviembre, uno de los rebaños permanece en el pasto tanto de día como de noche», apunta el ganadero. El resto de los meses, en pleno invierno, la falta de pasto y las inclemencias meteorológicas, hacen que las vacas tengan que estar en la granja. «El terreno aquí es empinado y blando, por lo que mientras el tiempo no es bueno no podemos llevar el ganado al pasto», comenta Eladio.

Optimizar la producción de las praderas

Lograr un mejor aprovechamiento del purín y tener unas instalaciones más cómodas fueron los motivos que llevaron a este matrimonio a la construcción de la nueva granja. «Teníamos problemas para almacenar todo el purín en los meses de invierno, lo que nos obligaba a sacar el purín cuando teníamos lleno y no cuando realmente sería de utilidad para hacer un buen abonado. Tener las nuevas fosas nos permite lograr una mayor producción de hierba de calidad», recuerda el ganadero.

Además, contar con una fosa de purín bien dimensionada les permite reducir la inversión en abonos químicos. «Este año reducimos mucho la inversión en química al disponer de purín. Complementamos aportándole cal en las parcelas que lo precisaban», detalla.

En la ganadería Moeda Estacas manejan unas 42 hectáreas de terreno que destinan a la producción de pasto, así como de hierba seca y silo de hierba. «Nos encargamos de hacer nosotros casi todos los forrajes que necesitamos en la granja, sólo compramos la paja», apunta el ganadero.

Moeda Estacas es una de las ganaderías que emplea el servicio de comercialización de carne de la Cooperativa para la venta de sus animales

Además de las nuevas instalaciones, aun mantienen una nave de 700 metros cuadrados que aprovechan para el cebo de los terneros, ya que también cuentan con fosas para el purín y amplios espacios que le facilitan tanto el manejo como la crianza de los terneros. «Optamos por tener la mayoría de los becerros en la corte porque así podemos garantizarle que siempre están en las mejores condiciones, es la mejor manera de proporcionarle bienestar todo el año, sin que sufran por frío, lluvia o calor y teniendo siempre comida a libre disposición», apunta. Además, la ganadería se encuentra en la ADS, una medida más de garantizar la seguridad sanitaria de sus animales.

La ganadería Moeda Estacas es una de las granjas que vende sus animales a través del servicio de comercialización de la Cooperativa. Venden sus animales bajo el sello de Ternera Gallega Suprema cuando tienen alrededor de 10 meses y después de estar hasta los 7 meses mamando de las madres. Buena parte de los becerros que venden son machos, ya que las becerras que nacen en la ganadería las crían, en una apuesta por la recría propia.

Publicado en el boletín de AIRA de julio de 2022.

Desde Friol, ganadería Casa Gabino

José, María José, y su hijo Iván. Ganadería Casa Gabino.

La ganadería familiar Casa Gabino SC de Friol (Lugo) es de las granjas de vacuno de leche socias de AIRA. María José Lorenzo y José Higinio Río, junto con su hijo Iván se encuentran al frente de la ganadería que cuenta con un rebaño de unas 170 cabezas, de las que tienen sobre 80 en ordeño.

Casa Gabino es una de las ganaderías gallegas que está apostando de manera decidida por la mejora genética como herramienta fundamental para conseguir una granja rentable. Desde hace unos 10 años dedicaron importantes recursos y esfuerzos por conseguir un rebaño de animales no solo con una buena producción sino también con alto valor genético.

“Los primeros pasos los dimos con la compra de 4 animales en la última subasta del centro de Transferencia Embrionaria de Bos, con dos animales de buena genética que teníamos en la granja y empleando embriones seleccionados”, recuerda Iván. Fue precisamente él el mayor impulsor de esta apuesta en la granja.

Junto con la mejora genética, Casa Gabino ha sido una de las primeras granjas que quiso genotipar sus animales. Hoy todo el rebaño lo tienen genotipado, lo que les permite tener una mayor información en la toma de decisiones para lograr los animales que buscan. “Muchas ganaderías solo tienen las novillas genotipadas, pero es importante tenerlas todas porque te permite elegir los animales siendo consciente de las posibilidades que tienes de conseguir lo que buscas.

Muchas veces una vaca con una producción buena de leche no transmitirá esos valores a sus crías y eso lo sabes con el genotipado”, apunta el ganadero.

Tienen animales de alto valor genético y todo el rebaño genotipado para seguir apostando por lograr los animales que quieren

Iván reconoce que tiene una manera diferenciada de abordar la mejora genética en la granja, apostando por realizar los acoplamientos para cada animal en particular, mientras que muchas ganaderías optan por trabajar con 3 o 4 sementales que les proporcionan los resultados que buscan.

“Es una metodología que para ganaderías de mayor tamaño sería inviable, pero que en mi caso, aunque supone mucho trabajo, es asumible y con la que conseguimos los animales que buscamos”, explica.

La mayoría de su rebaño es de raza Frisona, aunque recientemente también incorporó dos ejemplares de raza Fleckvieh, por conocer por sí las potencialidades de esta raza de origen austríaco y que tiene doble aptitud, tanto para carne como para leche. “Nosotros apostamos por la Frisona y no vamos a cambiar el rebaño, ni hacer cruces, pero es otra línea que queremos estudiar y ver si puede ser rentable en la granja”, apunta.

No solo la leche aporta valor en la granja

La apuesta por la genética se convirtió en otra fuente de ingresos para la ganadería al margen de la leche. “Vivimos de la producción de la leche, pero esta es una forma de mejorar la rentabilidad, aunque inicialmente supone una inversión importante”, reconoce.

En la ganadería tienen una producción media de unos 35 litros por vaca con unas calidades que suelen situarse de media en valores de 4,20% en grasa y 3,45% en proteína. La leche la comercializan a través de la Cooperativa y cuentan con el asesoramiento del control de calidad de la leche de AIRA.

Tienen el rebaño estabulado y ordeñan en una sala de 10 puntos. Están a punto de comenzar las obras para instalar un robot de ordeño. “Una vez que funcionemos con él valoraremos si seguimos con los dos sistemas o si instalamos un segundo robot”, concreta.

La venta de animales de alto valor genético está suponiendo otra vía para incrementar la rentabilidad para la granja. Así, en estos años ya llevan vendidos más de 60 machos como sementales para otras ganaderías y 9 de ellos para el Centro de Genética Fontao, así como embriones. Por el momento, las hembras las emplean para recría propia, pero también han previsto vender novillas paridas.

En su día a día en la granja y con una apuesta decida por animales de alto valor genético echan mano de los servicios de asesoramiento de la Cooperativa en temas como la nutrición del ganado, la reproducción o la atención veterinaria clínica. “Siempre intentan buscar soluciones en el menor tiempo posible y ayudarte para que puedas hacer una buena gestión de la granja”, valora el ganadero.

Hoy esta ganadería se encuentra entre las 25 mejores de España por ICO y entre las 10 mejores de Galicia.

Publicado en el boletín de AIRA de septiembre de 2022.

Desde Friol, Ganadería Currás Xiá

Inés y Montserrat junto a las niñas en la ganadería.

La ganadería de vacuno Currás Xiá, de Friol (Lugo), una de las granjas socias de AIRA centrada en la producción de leche, es de las ganaderías familiares donde la renovación ha venido de mano de su hija, Inés Jul López, que ahora se encarga del manejo diario de los animales junto con su madre, Monserrat. Mientras, Plácido, padre, marido y el socio fundador de la ganadería está más centrado en la gestión de las tierras.

«Nos repartimos el trabajo, pero normalmente nosotras dos nos encargamos de los animales y de las rutinas diarias de la granja como el ordeño y mi padre hace lo de afuera. Todos somos muy conscientes de la importancia que tiene tanto el trabajo en la granja como el de las tierras. Sin uno no tendría sentido ni sería viable el otro», apunta Inés. Desde hace unos meses cuentan también con un empleado que ayuda en tareas como la limpieza de los animales.

Aunque Inés trabajó durante unos años en otro sector, decidió volver hace ya 12 años para Friol e incorporarse a la ganadería, en la que está totalmente implicada. El cambio, además de otras ventajas, le permite a sus tres hijas pequeñas, Uxía, Erea e Iria, disfrutar de la ganadería. «Me gusta que las niñas estén en la granja con mi madre y conmigo y ellas lo pasan bien aquí», valora la ganadera.

Currás Xiá es hoy en día una de las ganaderías destacadas en el vacuno de leche en el ayuntamiento de Friol. Con más de 300 cabezas tiene unas 140 vacas en ordeño y una producción de cerca de 145.000 litros de leche al mes, que le vende a la Cooperativa. Su producción media se encuentra en los 37 litros por animal. Es una de las ganaderías que están certificadas en la producción de leche en AIRA.

Tienen unas 140 vacas frisonas en ordeño y una producción de cerca de 145.000 litros de leche que venden a la Cooperativa. Son de las ganaderías certificadas

En la ganadería Currás Xiá todo el rebaño es de raza frisona. En las instalaciones más nuevas, que construyeron hace 9 años, tienen los animales en producción. Acaban de instalar un robot de ordeño, con el que aliviar la carga de trabajo, pero mantienen también el ordeño en sala debido al número de vacas que ordeñan. Así, las vacas en producción las tienen divididas en dos lotes, en función de si se ordeñan en el robot o en la sala.

Al tener estos dos sistemas de ordeño también las raciones están adaptadas a cada uno de ellos. La ración de las vacas que se ordeñan en la sala lleva 23 kilos de silo de maíz, alrededor de 20 kilos de silo de hierba y 10 kilos de concentrado. Mientras, las vacas que se ordeñan en el robot tienen una ración de 23 kilos de silo de maíz, otros tantos de silo de hierba y 5 kilos de concentrado «ya que el resto del pienso se le da en el robot», explica Aurora Vila, técnica de Aira que se encarga del asesoramiento de la alimentación en la ganadería.

«Una vez preñadas, las vacas están en el pasto hasta casi un mes antes del parto que vuelven para la granja»

En las instalaciones antiguas de la ganadería, situadas al lado de la casa familiar, tienen la recría divida por lotes en función de la edad de los animales. Aunque es una granja en intensivo, una vez que las vacas están preñadas están en el pasto hasta casi un mes antes del parto que vuelven para la granja.

La ganadería gestiona unas 45 hectáreas de maíz, que tienen en dos parcelas alquiladas desde hace años. «El mayor problema es que una de las fincas de 20 hectáreas está a 10 kilómetros de la granja», explica Montserrat. Además, ensilan alrededor de unas 100 hectáreas de hierba. Aunque se encargan en buena medida de la producción de los forrajes, cuentan con los servicios de maquinaria de AIRA para la campaña de ensilado tanto de hierba como de maíz.

Publicado en el boletín de AIRA de abril de 2022

Desde Palas de Rei, Ganadería San Xorxe

Victoriano Blanco, Chelo Viña y Carlos Pérez en la sala de ordeño de su granja.

En la parroquia de Augas Santas, en el lugar de Bouzachás, en Palas de Rei, se encuentra la Ganadería San Xorxe, una de las ganaderías socias de la Cooperativa AIRA en esta zona. Al frente de ella tres socios: el matrimonio de Victoriano Blanco y Chelo Viña, junto con Carlos Pérez. Hace ya 16 años que comenzaron a funcionar como SAT, aunque en aquellos primeros años contaban con otra socia, que hace 4 años decidiría dejar la sociedad. “En la Cooperativa, por aquel entonces era Agris, sabían de la necesidad que teníamos de ampliar y nos pusieron en contacto. Así fue cómo comenzamos con la SAT”, explican.

La cordialidad y el entendimiento entre ellos les permitió crecer y consolidarse. Hoy cuenta con unas 190 cabezas de ganado, unas 95 en ordeño y cerca de 90 animales para recría. Todos ellos son animales de raza Frisona. “Llevamos más de 25 años apostando por la mejora genética y por animales con aptitudes demostradas, de la mano de Semex”, reconocen. Toros como Unix, Eugenio, Pegasus o Sidekick son algunos de los sementales por los que llevan optando en los últimos años, aunque muchas de las vacas son hijas también de históricos como Rudolph o Dolman. Así, no optan nunca por cruces.

“Hemos probado toros genómicos, pero vamos a seguir con toros probados, por los buenos resultados que logran, aunque sean más caros”

“Siempre invertimos mucho en genética. Hubo momentos que inseminamos con dosis de 60 euros porque eran sementales muy bien refrendados en el mercado”, recuerdan. Buscan mejorar ubres, patas y el estado corporal del animal. “Somos de tener animales grandes, por los buenos resultados que nos dan. También hemos trabajado algo con toros genómicos, pero no nos convencieron y vamos a seguir apostando por toros probados, aunque puedan ser más caros”, aseguran. Las novillas arrancan con una producción de 40 litros y en el segundo parto están ya en los 56 litros y llegan a los 60 en la tercera lactancia. “Tenemos ya animales con una buena velocidad de ordeño y con buenas calidades de la leche, pero seguimos apostando por eso”, explican.

La leche la comercializan también a través de la Cooperativa y tienen una producción media de unos 37 litros por vaca, con unas calidades de media que se sitúan en los 4,10 de grasa y por encima de los 3,40 de proteína. En cuanto al recuento de células somáticas se encuentra por debajo de 117.000 y la bacteriología queda siempre por debajo de 10.000 unidades. Hace 3 años afrontaron también la ampliación de la sala de ordeño, sumándole 8 puntos de ordeño y para disponer de 20 puntos con los que afrontar mejor el ordeño diario, una labor de la que es responsable Chelo, junto con la limpieza. Son de las ganaderías de AIRA que cuentan con la certificación y con el sello de Bienestar Animal. “Es una manera de que paguen mejor la leche y son sellos que cada vez se están demandando más”, apuntan.

Base territorial de la ganadería

La gestión de los forrajes y de la tierra es responsabilidad de Carlos. La Ganadería San Xorxe gestiona una base territorial de 85 hectáreas, de las que dedican unas 35 para el cultivo del maíz, mientras que el resto lo tienen en pradera permanente. Excepto el ensilado, de los otros trabajos de la tierra, desde el abonado hasta la siembra del maíz o la siega de hierba es Carlos quien sin encarga de hacerlos.

“Somos de sembrar el maíz muy temprano. Hace años que a 30 de marzo ya hemos sembrado más de la mitad”

Uno de los forrajes prioritarios para la ganadería es el maíz, que acostumbran a sembrar ya a comienzos de la primavera. “Somos de sembrar el maíz muy temprano. Hace años que a 30 de marzo ya hemos sembrado más de la mitad”, reconocen. Esto les permite, entre otras ventajas, una mayor disponibilidad de la maquinaria para hacer el ensilado. “Venimos ensilando a comienzos de septiembre, cuando aún no hay mucho maíz para recoger y eso nos permite poder hacerlo cuándo mejor nos va”, explican.

En las primeras siembras optan por ciclos de 300 y van reduciendo si las últimas siembras se retrasan a causa de la meteorología. Este año, con los días muy soleados que vinieron, a comienzos de febrero ya tenían buena parte de la tierra del maíz preparada para luego hacer la siembra. Querer sembrar tan temprano el maíz los obliga a cosechar solo una corta de hierba en aquellas praderas que alternan con el maíz.

Alimentación del ganado

Victoriano asume a diario la supervisión de la alimentación del ganado. Para las vacas en producción tienen una ración a base de 14 kilos de silo de hierba, 34 de silo de maíz, medio kilo de paja y 13 kilos de pienso. En la alimentación cuenta con el asesoramiento de técnicos especializados de AIRA como Aurora Vila y José Luis López. “Llevamos comprando el pienso a AIRA casi desde que comenzó a funcionar la fábrica de Taboada”, recuerdan.

Las altas y bajas de ganado también son tarea de Victoriano, que asume además la facturación de la ganadería. La recría la tienen en cama caliente, mientras que el resto están en camas de serrín de madera con un 70% carbonato cálcico. “Removiéndola todos los días consigues tener buena cama y reducir los riesgos de infección de mamitis. Además es una aportación importante para las tierras, que ya le proporcionamos mezclado con el purín”, detallan.

En la Ganadería San Xorxe también echan mano del programa de substitución de la Cooperativa, que les permite una mayor conciliación laboral.

 

Publicado en el boletín de AIRA de febrero de 2022.

Desde Taboada, ganadería Cadahías de San Julián SC

Los hermanos Santiago y Andrés Gómez Cadahía en su ganadería de vacuno de leche.

Al lado del río Miño, a su paso por el ayuntamiento lugués de Taboada, se encuentra la ganadería familiar Cadahías de San Julián SC, una de las granjas socias de AIRA centradas en el vacuno de leche. Los hermanos Andrés y Santiago Gómez Cadahía gestionan esta ganadería con la que ya habían comenzado sus padres en la parroquia de Ínsua San Julián.

Cuentan con unas 160 vacas en producción, con un manejo en intensivo, y otras 40 vacas secas y novillas próximas al parto que salen todos los días al pasto. “En los meses de julio y agosto esta zona es muy seca y casi no tienen pasto, pero con todo, las llevamos al prado por lo bien que les sienta para prevenir problemas, en especial de patas”, explica Andrés.

El rebaño se completa con unas 70 terneras de recría. Apuestan por la recría propia con toros gallegos, procedentes de Xenética Fontao como Gigaball, GioP o San Xurxo, así como animales canadienses, como Bombero y Zebra. “Siempre apostamos por buenos toros, ya que es la manera de ir mejorando el rebaño, aunque lleve tiempo, se van viendo los resultados”, argumenta el ganadero.

“Siempre apostamos por buenos toros, ya que es la manera de ir mejorando el rebaño”

Desde que Andrés y Santiago gestionan la granja se centraron en la raza Frisona. “A veces diversificar y tener distintas razas en el rebaño, como tenían antes mis padres, tampoco te lleva a nada. Nosotros nos hemos fijado unos objetivos y decidimos apostar por esta raza para conseguirlos”, detallan.

En Cadahías de San Julián hacen dos ordeños al día y tienen una media de 37 litros por vaca al día, con unas calidades de 3,8 % de grasa y 3,3 % de proteína. La leche la comercializan a través de la Cooperativa. “El peor problema del sector es que no podemos repercutir los incrementos de los costes, a diferencia de lo que ocurre en otros ámbitos. Somos conscientes de que desde la Cooperativa se hacen esfuerzos en esa línea, pero la industria sigue mirando para otro lado”, valora el ganadero.

Tienen un rebaño de frisonas, con unas 160 vacas en producción y donde apuestan por la recría propia

Trabajan con sala de ordeño y por el momento descartan incorporar robots de ordeño. “Para las vacas que tenemos en producción tendríamos que meter tres robots y supone una gran inversión”, indica Andrés. Han ido introduciendo otros sistemas de automatización del manejo de la granja como el arrimador de comida o una amamantadora para la recría, que es una de las últimas mejoras.

En el día a día de la granja, Andrés se encarga de la gestión de los animales, mientras que las labores de la tierra recaen habitualmente en Santiago. “Tenemos el trabajo organizado así, aunque en las épocas de mayor carga de trabajo colaboramos donde se precise”, indican. Además de los dos hermanos, en la ganadería cuentan con empleados para ayudar en las tareas del día a día.

Alimentación del ganado

La alimentación de las vacas en producción la realizan con el carro mezclador que adquirieron nuevo a la Cooperativa, después de trabajar durante años con uno de segunda mano y dado que la granja se encuentra fuera de las rutas de la Cooperativa. “Compramos los carros en AIRA porque trabajan con una muy buena marca y tienen una gran capacidad de respuesta cuando tienes una eventualidad. En una máquina que está trabajando todos los días no puedes permitirte que falle y si pasa tienes que saber que cuentas con un servicio que te ofrezca soluciones en el menor tiempo posible”, comenta el ganadero.

En la granja Cadahías de San Julián también echan mano de la Cooperativa para temas como la cosecha del maíz. “Buena parte de los trabajos del campo los hacemos nosotros, pero hay tareas en las que siempre optamos por la Cooperativa”, explican. La ganadería maneja una base territorial de unas 70 hectáreas, de las que 30 las dedican a maíz. “Tenemos alquiladas algunas fincas en Monterroso, ya que allí se logran mejores producciones que en esta zona y nos compensa”, indica. Puntualmente compran además maíz para suplir las necesidades del ganado.

“Creo que debería reconocerse la labor importante que desempeñamos los ganaderos para mantener el rural”

En la ganadería Cadahías reivindican lo apasionante que resulta el trabajo en el campo y el día a día con sus animales, pero reconocen que este es aún un sector muy poco valorado, a diferencia de lo que acontece en otros países. “Se sigue infravalorando el campo, y sin los productores no se sostendría el rural. El cierre de las ganaderías es un problema grave para muchos núcleos rurales. Creo que debería reconocerse la labor importante que desempeñamos los ganaderos para mantener el rural”, concluye Andrés Cadahía.

Publicado en el boletín de AIRA de diciembre de 2021.

Desde O Corgo, Ganadería Silva

Carme Silva, ganadera titular de esta granja familiar de O Corgo.

En la aldea de Vilaceleiro, en el ayuntamiento lugués de O Corgo, se encuentra la Ganadería Silva, una de las granjas socias de vacuno de leche de AIRA. Carme Silva es la ganadera titular de esta granja familiar, en la que puntualmente cuenta con la colaboración de su familia.

“Tengo claro que en otra profesión no estaría tan a gusto cómo con la ganadería. Es verdad que tenemos unas rutinas diarias, pero siempre me ha gustado la capacidad de introducir cambios que tienes. Pequeñas modificaciones pueden ser muy significativas y suponer interesantes mejoras. Es un trabajo dinámico en el que siempre hay margen para cambiar y mejorar y eso te mantiene mucho más activo”, argumenta la ganadera.

La suya es una ganadería en la que ordeña habitualmente una media de 37 vacas. El rebaño lo integran también unas 4 vacas secas y 30 novillas. “Nunca tenemos más de 40 vacas en producción, nos gusta tener el rebaño ajustado a las instalaciones y al tiempo que tenemos, para que los animales estén confortables y bien atendidos”, indica. Excepto las vacas en producción, que cuentan con un prado al que salir parte del día, el resto de los animales van al pasto casi todo el año.

Toda la recría de la granja, excepto en contadas ocasiones, es propia. Una de las últimas mejoras que han hecho en la ganadería ha sido la construcción de unas instalaciones, al lado de la nave principal, para parte de la recría y de las vacas secas. En este espacio optaron por una cama caliente y el ganado sale, siempre que quiere, al prado contiguo.

“Nunca tenemos más de 40 vacas en producción, nos gusta tener el rebaño ajustado a las instalaciones y al tiempo que tenemos, para que los animales estén confortables y bien atendidos”

La Ganadería Silva tiene una producción media de 40 litros por vaca. En los últimos datos del mes de agosto, las calidades se situaban parejas con un 3,2% tanto de grasa como de proteína. “Es la primera vez que nos coinciden las cifras, ya que habitualmente tanto de grasa como de proteína estamos en valores más altos”, indica la productora. Normalmente se encuentran en valores de 3,9% de grasa y 3,3% de proteína. En esta ganadería están en las 100.000 células somáticas y por debajo de 10 en bacteriología.

Acreditar la calidad

La suya es una de las ganaderías socias de AIRA que le vende la leche a la Cooperativa. Además, desde hace dos años, cuentan con el sello de Bienestar Animal, Welfair Quality, una certificación de calidad de Aenor. Se trata de una acreditación, cuya tramitación se puede realizar a través de la Cooperativa, y que proporciona una prima en el precio de la leche. Además, son de las ganaderías que cuenta también con la certificación referencial de leche de vaca certificada de Cooperativa.

La ganadería también está participando en un proyecto impulsado en colaboración con la Asociación Gallega de Cooperativas Agroalimentarias (Agaca) para calcular la huella de carbono e hídrica de las granjas, con el objetivo de reducir las emisiones. Es un estudio en fase inicial en el que los técnicos del proyecto están comenzando a visitar algunas granjas para conocer en detalle su manejo del ganado y de la tierra.

En la granja gestionan unas 18 hectáreas de terreno dedicadas a praderas, a las que se añaden otras 10 hectáreas de monte autóctono y pinares. Optaron por aprovechar sus tierras para la producción de pasto y forrajes de hierba y compran el maíz a productores del ayuntamiento vecino de Catroverde. “Allí pueden conseguir grandes producciones que a nosotros aquí, por las características de nuestras tierras, nos resulta muy difícil, por lo que preferimos comprarlo”, detalla la ganadera. En sus praderas predominan el raigrás híbrido e italiano junto con trébol.

Es una de las ganaderías que comercializa la leche con AIRA y que cuenta con el sello de Bienestar Animal de Aenor

Además de la comercialización de la leche, en el día a día de la ganadería cuenta con otros servicios de la Cooperativa como el carro mezclador. “Fue un buen cambio comenzar con el carro. Nos proporcionan mucha tranquilidad, sin tener que preocuparte por averías de la maquinaria”, comenta. Cuenta también con el asesoramiento de los técnicos de alimentación de la Cooperativa.

Publicado en el boletín de AIRA de septiembre de 2021.

Desde Sarria, ganadería Casa Don Manuel

Manuel López Vázquez, al frente de la ganadería familiar Casa Don Manuel.

Situada en el lugar de Sucarral, en la parroquia de Louseiro, en Sarria (Lugo), Casa Don Manuel es una de las ganaderías socias de AIRA centrada en la producción de leche. Al frente de esta granja familiar se encuentra Manuel López Vázquez, quien tomó el relevo de sus padres. Manuel es la tercera generación especializada en el vacuno, en sus orígenes era ganado de carne y a partir de mediados de los ochenta sus padres optaron por la producción de leche.

En casa Don Manuel llevan tiempo apostando por una producción sostenible y confortable para sus animales, lo que acreditan sellos como la certificación en bienestar animal o de buenas prácticas de calidad higiénica. Además, en estos últimos meses también está siendo una de las ganaderías que participa en un estudio para la medición y reducción de los gases de efecto invernadero desarrollado por Agaca y en el que están participando otras ganaderías socias de AIRA.

En la granja Casa Don Manuel todo el rebaño es de raza frisona. Tiene 125 animales en producción, unas 20 vacas secas y la recría son alrededor de 100 animales. “Toda la recría de la granja es propia. En ciertos momentos tenemos excedentes, pero procuramos no sobrecargarnos de animales, por lo que cruzamos mucho con carne”, explica Manuel.

Su producción se sitúa por encima de los 39 litros por vaca y unas calidades de 3,62 de grasa y 3,27 de proteína, con un recuento de entorno a las 100.000 células somáticas y una bacteriología por debajo de 10.000.

“Barajamos comenzar a genotipar nuestros animales y estamos estudiando las posibilidades que puede ofrecer producir leche A2A2”

En esta ganadería funcionan con el programa de apareamiento de Africor Lugo y ya comenzaron a trabajar con toros A2A2. “Barajamos comenzar a genotipar nuestros animales y estamos estudiando las posibilidades que puede ofrecer producir leche A2A2, dada la rentabilidad que pueda proporcionar”, explica el ganadero. Casa Don Manuel es una de las ganaderías que comercializa su leche a través de la Cooperativa.

Las garantías de la mezcla húmeda de AIRA

Hace 10 años que en la ganadería se decidieron a utilizar el servicio de mezcla húmeda que gestiona AIRA en Sarria, que le proporciona cada día la ración para alimentar su ganado con forrajes de calidad. “Puede que sea un poco más caro que realizar los ensilados y las raciones en la granja, pero es más estable y cómodo. Te ofrece la tranquilidad de tener garantizado el forraje para el ganado durante toda la campaña y además es una ración homogénea y de calidad”, concreta el ganadero.

“La mezcla húmeda te ofrece la tranquilidad de tener garantizada una ración homogénea y de calidad durante toda la campaña”

La ganadería gestiona unas 42 hectáreas de maíz, que vende directamente a la Cooperativa para abastecer la planta de mezcla húmeda de Sarria, y de la que luego es también cliente. Además, cultiva otras 35 hectáreas de raigrás, de las que vende una parte de ellas también para el centro de mezcla húmeda de Sarria y el resto lo emplea directamente para alimentar vacas secas y novillas.

Manuel también trabaja con la Cooperativa en otros ámbitos de la ganaderías como los servicios veterinarios o los suministros, como los abonos y fertilizantes o las semillas para el maíz y la hierba. Junto con Manuel, en esta granja también trabajan dos empleados, además del padre de Manuel que aún colabora en diversas tareas y aportando su experiencia.

Publicado en el boletín de AIRA de julio de 2021.